LIBIA | Acoso y detenciones, una prensa asfixiada por la represión

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Detenciones arbitrarias, acoso judicial, confiscación y destrucción de material… En Libia, la represión contra los periodistas continuó implacable en 2024. Reporteros Sin Fronteras (RSF) expresa su profunda preocupación ante esta ofensiva, que priva a la población libia de su derecho a la información. La organización insta a la comunidad internacional a presionar a las autoridades para que garanticen la seguridad y libertad de los profesionales de los medios.

En Libia, la represión contra los periodistas, ya intensa en 2024, no ha cesado. El 7 de enero, en Trípoli, incendiaron las oficinas de Radio Lam y robaron todo su equipo, lo que provocó la interrupción total de sus emisiones. Hasta la fecha, la emisora sigue sin retransmitir,  a la espera de las conclusiones de la investigación llevada a cabo por las autoridades.

Pocos días después, el 13 de enero, hombres armados no identificados asaltaron la sede del semanario Al-Waqt, dependiente de la Autoridad General de Prensa de Trípoli. Tras recibir amenazas, el personal se vio obligado a evacuar las instalaciones, que quedaron bajo el control de los atacantes. Una semana después del asalto, y gracias a nuevas oficinas proporcionadas por la Autoridad General de Prensa, el periódico logró reanudar sus actividades.

Además de la impunidad frente a los ataques contra medios, el clima de represión se ve agravado por el aumento de las detenciones arbitrarias a periodistas por parte de las autoridades. En 2024, al menos cinco reporteros fueron arrestados y encarcelados, entre ellos Saleh Al-Zerouali, quien sigue detenido hasta la fecha.

«En Libia, los periodistas trabajan bajo un clima de miedo e intimidación. La represión ejercida por ambas partes del conflicto refleja un entorno asfixiante para la libertad de prensa. Es fundamental que la comunidad internacional aumente la presión sobre las autoridades libias para que pongan fin a esta persecución y garanticen el derecho de los periodistas a ejercer su trabajo con libertad. No puede seguir reinando la impunidad».

Oficina de RSF en el Norte de África

Detención arbitraria y acoso judicial: modus operandi de la represión 

En 2024, las autoridades libias recurrieron sistemáticamente a la detención arbitraria, el acoso judicial y la vigilancia abusiva para silenciar a los periodistas. Varios casos emblemáticos ilustran esta alarmante tendencia.

  • Ayed Abdeljalil, periodista independiente, fue arrestado en noviembre de 2024 tras criticar a un funcionario local en el oeste del país. Durante varios días, estuvo detenido en condiciones inhumanas en Tawergha antes de ser liberado bajo control judicial. No era la primera vez que sufría represalias: a principios de 2024, ya había sido encarcelado en dos ocasiones por sus publicaciones, en las que denunciaba la corrupción y la discriminación racial en Libia.
  • Ahmed al-Senoussi, periodista y propietario del sitio web Al Sada, fue arrestado en Trípoli en julio de 2024 tras publicar documentos que implicaban al ministro de Economía y Comercio en presuntos delitos. Después de tres días de detención arbitraria, fue liberado, pero sigue sujeto a una prohibición de viajar. Según información recabada por RSF, Khairallah Ibrahim fue amenazado por desconocidos y sometido a estrecha vigilancia por milicias debido a su apoyo a un colega periodista encarcelado, para quien había lanzado una campaña de respaldo. Ante el riesgo inminente de detención, se vio obligado a abandonar el país. No es la primera vez que Ibrahim es blanco de represalias: en 2014, su coche fue incendiado en Trípoli por desconocidos como represalia por su cobertura de las manifestaciones que sacudían la capital libia.
  • Mohamed al-Sourit, redactor jefe del sitio de noticias Al-Hayat, fue arrestado en Bengasi en noviembre de 2024 y permaneció detenido durante casi tres semanas.
  • Los periodistas que investigan la corrupción, la mala gestión o el abuso de poder son especialmente perseguidos. Ikram Rajab, reportera del canal de televisión Al-Moustakbal, fue encarcelada en varias ocasiones a lo largo de 2024 por criticar la gestión local en el este del país. Además de sufrir malos tratos durante su detención, su familia también ha sido blanco de ataques e intimidaciones.
  • Saleh Al-Zerouali, periodista del sitio de noticias Al Ghayma, fue acusado de apoyar a grupos terroristas tras publicar contenidos críticos con el gobierno actual. Fue juzgado ante un tribunal militar y permanece detenido desde el 15 de mayo de 2024, a la espera del fallo judicial.
  • En diciembre de 2024, a Islam al-Atrach, reportero que colabora con varios medios locales e internacionales, un grupo armado le confiscó su equipo en Trípoli mientras realizaba un reportaje.

La represión contra la libertad de prensa en Libia es una realidad cotidiana. Los periodistas y sus familias se enfrentan a agresiones constantes, intimidación y censura. Como reflejo de esta crisis, Libia ocupa el puesto 143 de 180 países en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa de RSF para 2024.