RSF España y el colectivo “Las Exiliadas Nicas” presentan el informe “Nicaragua: 20 años de desmantelamiento de la libertad de prensa”

Carlos Fernando Chamorro, Edith Rodríguez Cachera y Maryórit Guevara (de izqda a cha.)
61 medios cerrados, profesionales de los medios en prisión, más de 300 periodistas en el exilio y el 65% del territorio nicaragüense convertido en desierto informativo. Tras casi dos décadas en el poder, el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha aplicado con éxito una estrategia sostenida de aniquilación del periodismo independiente. El peor país de Latinoamérica y uno de los peores del mundo para informar no goza de atención mediática por su ausencia en unas agendas políticas y económicas centradas en países opresores acaso más rentables. Mientras, los periodistas nicaragüenses luchan en el exilio, muchos privados de su nacionalidad, para seguir ejerciendo de contrapoder al régimen.
Ocho años después de las protestas del 18 de abril de 2018, y cuando se cumplen dos décadas del retorno al poder de Daniel Ortega, Nicaragua representa uno de los casos más extremos de destrucción sistemática de la libertad de prensa en el mundo y se sitúa en el puesto 172 de los 180 países analizados en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa 2025 de RSF. Un informe elaborado por la red de periodistas nicaragüenses “Las Exiliadas Nicas”, con el apoyo de Reporteros Sin Fronteras (RSF) España, documenta cómo el régimen ha ejecutado durante 20 años una estrategia progresiva para erradicar el periodismo independiente como actor democrático.
El documento ha sido presentado el lunes 13 de abril, en un acto cuya apertura corrió a cargo de la secretaria general de la Asociación de la Prensa de Madrid (APM), Mónica Tourón y fue coordinado por la vicepresidenta de RSF España, Edith Rodríguez Cachera. El periodista independiente Carlos Fernando Chamorro, fundador del emblemático medio de investigación Confidencial, fue el invitado destacado del evento, celebrado en la sede de la APM. Fundado en 1996, Confidencial fue clausurado por el régimen Ortega-Murillo y Chamorro se vio forzado al exilio, despojado de su nacionalidad. Huyó primero hacia Costa Rica y, posteriormente, a Madrid, donde reside hoy con nacionalidad española. La presentación del contenido del informe corrió a cargo de la periodista y coautora Maryórit Guevara, fundadora del colectivo “Las Exiliadas Nicas”, un grupo de reporteras nicaragüenses en el exilio español con perspectiva de género.
El balance del informe es demoledor: decenas de periodistas en prisión, al menos 61 medios han sido cerrados o confiscados, más de 309 periodistas han sido forzados al exilio y el 65% del territorio nacional carece hoy de información independiente, configurando amplias zonas de silencio. El punto de inflexión se produjo en abril de 2018, cuando la represión estatal dejó más de 355 personas asesinadas y abrió una fase de violencia directa contra la prensa, con 128 ataques documentados tan solo ese año. Desde entonces, la estrategia ha evolucionado hacia formas más sofisticadas: criminalización legal, vigilancia digital, confiscación de bienes, apatridia y desnacionalización. Al menos 22 periodistas han sido despojados de su nacionalidad, en una política destinada a expulsar definitivamente cualquier voz crítica.
Nicaragua se sitúa en el furgón de cola de de la libertad de prensa junto a países como Afganistán, Irán, China o Corea del Norte. Es deber de los periodistas apoyar a sus compañeros en el exilio y darle la relevancia a Nicaragua que merece en la agenda mediática española, más centrada en regímenes como el cubano o el venezolano por motivos políticos y económicos. Todo el periodismo independiente nicaragüense se encuentra en el exilio, parte de él en España, y por eso apelamos al Gobierno para que apoye a un colectivo esencial en el contrapoder al abominable régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo y en la restauración de la democracia en el país”.
Edith Rodríguez Cachera, vicepresidenta de RSF España.
Hoy, el periodismo nicaragüense sobrevive desde el exilio. Mientras dentro del país no circula ningún periódico independiente ni operan medios críticos, más de 26 redacciones continúan informando desde el exterior, en condiciones de extrema precariedad. Muchos de estos periodistas se encuentran en España, donde tratan de subsistir, encajar la represión transnacional que aplica el régimen contra ellos y/o contra sus familiares en Nicaragua, sin ninguna ayuda oficial y manteniéndose como el único contrapoder a la propaganda del régimen.
El exilio no es una situación de emergencia, que es tal y como la tratan los Estados y organizaciones de apoyo a periodistas y defensores de derechos humanos. El exilio es permanente y así debe ser considerado y respaldado. Gracias al periodismo independiente exiliado, los ciudadanos nicaragüenses siguen informados, porque afortunadamente aún disponen de acceso a Internet. El periodismo sí vence a la propaganda.
Carlos Fernando Chamorro. Periodista, fundador y director de “Confidencial”.
La situación es especialmente grave para las mujeres periodistas, que afrontan violencia sexual, campañas de difamación y un deterioro profundo de sus condiciones de vida. Por eso ejercemos desde España un periodismo feminista con perspectiva de género y hemos construido una red de ayuda a las reporteras que llegan de Nicaragua, a menudo con sus hijos, obligadas a ejercer trabajos precarios y con la carga de violencia específica contra la mujer vivida en su tierra y en la huida.
Maryórit Guevara. Fundadora de “Las Exiliadas Nicas” y directora de “La Lupa”.
A las puertas del Día Mundial de la Libertad de Prensa, Nicaragua se consolida como un laboratorio de represión informativa: un país donde informar no solo es difícil, sino perseguido activamente por el Estado.
En este contexto, Reporteros Sin Fronteras España pide al Gobierno que apoye a los cada vez más numerosos periodistas nicaragüenses en el exilio español, agilice los trámites para acogerlos y resolver su desnacionalización, y aumente la presión internacional para restaurar las libertades fundamentales en Nicaragua.







