¿Quién es Shelly Kittleson, la periodista estadounidense secuestrada en Irak? RSF exige su liberación inmediata e incondicional

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La reportera freelance, de 49 años, fue secuestrada en el centro de la capital iraquí el 31 de marzo. Colaboradora de varios medios internacionales y especializados en la región, Shelly Kittleson suele residir en Bagdad, al igual que en otros países de la zona. Reporteros Sin Fronteras (RSF) exige su liberación inmediata e incondicional.

Shelly Kittleson ya se encontraba en la capital iraquí cuando la web de noticias Middle East Uncovered publicó su último reportaje en Siria, el 25 de marzo. Este salto entre un país y otro es habitual en  esta reportera independiente, especializada en la cobertura de Oriente Medio, que siempre está en movimiento. En los últimos años, Shelly Kittleson, de 49 años, ha alternado estancias en Damasco, Bagdad o incluso Erbil, en el Kurdistán iraquí. El resto del tiempo, reside en Roma, donde realiza trabajos de traducción del italiano al inglés para la agencia de noticias Ansa y escribe para Il Foglio. Su publicación más reciente para este diario data del día de su secuestro, el martes 31 de marzo. Además, colabora con la revista digital saudí Al-Majalla, así como con los medios estadounidenses Al-Monitor y New Lines Magazine, y también ha trabajado con Politico.

Antes de establecerse en Oriente Medio, la carrera periodística de Shelly Kittleson comenzó en Afganistán, en 2010. Originaria de Wisconsin, en el Medio Oeste de EEUU, tenía entonces 34 años y por fin se acercaba a la profesión con la que había soñado durante mucho tiempo. En una entrevista de 2018 para el podcast del Imperial War Museum, explica la idea de la “transición” hacia el periodismo. La suya fue larga. Cuando dejó Estados Unidos y puso rumbo a Italia a los 19 años, desempeñó diversos trabajos, entre ellos el de traductora para la prensa, y comenzó a aprender ruso. Fue precisamente para practicar este idioma por lo que se instaló posteriormente en Uzbekistán, antes de trasladarse a Afganistán, donde finalmente comenzó a escribir y a tomar fotografías. Allí recuperó la inspiración de sus inicios: los ejemplares de la revista National Geographic que coleccionaba su abuela, tal y como cuenta en el podcast.

El año 2012 marca otro punto de inflexión. Comienza a viajar a Siria para realizar reportajes, mientras el régimen de Bashar al Assad, hoy derrocado, intensifica la represión contra la población siria, incluidos los periodistas. Para hacer frente a esta situación, Shelly Kittleson comenzó a seguir, a partir de 2014, cursos de seguridad para reporteros independientes en Beirut. Participó en un programa similar, también en la capital libanesa, apenas un mes antes de su secuestro.

Estos cursos le permitieron actualizar sus conocimientos para seguir cubriendo zonas de guerra. Fue precisamente su trabajo en zonas de conflicto el que fue galardonado en 2017 con el premio Caravella, con motivo de la novena edición del festival Giornalisti del Mediterraneo (“Periodistas del Mediterráneo”), organizado por la ciudad de Otranto, en el sur de Italia.

¿Qué le ocurrió a Shelly Kittleson el 31 de marzo en Bagdad?

La reportera fue secuestrada a la fuerza, el pasado martes 31 de marzo, en un coche en plena calle en el centro de la capital iraquí por individuos no identificados, según el Ministerio del Interior iraquí y el Departamento de Estado de los Estados Unidos. Durante la huida, el vehículo sufrió un accidente. Al parecer, los secuestradores trasladaron a Shelly Kittleson a otro coche, mientras que uno de ellos, herido, fue abandonado en el lugar. Posteriormente, fue detenido por las fuerzas de seguridad iraquíes e identificado como miembro de la 45.ª brigada de las Fuerzas de Movilización Popular, un grupo armado vinculado a la milicia chií iraquí Kataeb Hezbolá, a su vez respaldada por la Guardia Revolucionaria iraní.

RSF exige la liberación inmediata e incondicional de Shelly Kittleson. Su secuestro es un trágico recordatorio de las condiciones de trabajo extremadamente peligrosas a las que se enfrentan los periodistas, y en particular los freelances, en las zonas donde operan grupos armados.

Martin Roux. Responsable de Crisis de RSF.

Irak ocupa el puesto 155, de los 180 países y territorios  analizados en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa RSF 2025. El último secuestro de un periodista en el país se remonta a 2020, cuando el director del diario Al-Sabah, Tawfik Al-Tamimi, fue raptado en plena calle. Previamente, desde octubre de 2019, tres periodistas más habían sido tomado como rehenes, entre ellos el  director iraní de la web de noticias AmadNews, Rouhollah Zam, expulsado a Irán y ejecutado el 12 de diciembre de 2020.