Una guerra censurada: desde el Golfo hasta Jordania, se recrudece la represión a los periodistas

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Desde la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra la República Islámica de Irán y los ataques iraníes contra varios países de la región, especialmente los países del Golfo y Jordania, los gobiernos de todos ellos han reforzado sus medidas represivas. El cerco en torno a los periodistas se ha estrechado aún más en estos países, que figuran entre los más hostiles del mundo para la libertad de prensa, según la Clasificación de Reporteros Sin Fronteras (RSF).

La escalada de violencia en torno a Irán sirve de peligroso pretexto para reforzar las restricciones a la libertad de prensa, en particular en los países del Golfo, varios de los cuales ya figuran entre los últimos puestos de la Clasificación Mundial de RSF. Las legítimas preocupaciones en materia de seguridad nacional y  lucha contra la propaganda no deben menoscabar el derecho a la información de la población. Las ambiguas prohibiciones de cubrir los acontecimientos, en nombre de la seguridad, vulneran este derecho y exponen a los periodistas a detenciones y actos de violencia. La libertad de prensa no es un lujo: garantiza la existencia de todas las demás libertades, y debe defenderse, sobre todo frente a regímenes que la han pisoteado con demasiada frecuencia.

Jonathan Dagher. Responsable de la Oficina de RSF para Oriente Medio.

“Fotografiar es servir al enemigo”: el hashtag lanzado en Arabia Saudí a principios de marzo resume la campaña de las autoridades para criminalizar la cobertura de las consecuencias de la guerra en Irán, con el pretexto de proteger la seguridad nacional. Esta campaña, con imágenes en las que se presentaban las cámaras como armas y folletos de propaganda, se acompañó de un comunicado del Gobierno que, el 2 de marzo, prohibía “compartir rumores o vídeos de fuentes desconocidas”, y pedía al público que se fiara “únicamente de las fuentes oficiales del Gobierno”.

Ese mismo día, las imágenes y los vídeos grabados por ciudadanos y publicados en Internet parecían contradecir las declaraciones oficiales del Gobierno, según las cuales ningún misil había atravesado las defensas del país. Ante las imágenes de un incendio en la refinería de petróleo de Ras Tanura, situada en el Golfo, el régimen dio marcha atrás y reconoció que un misil había impactado en las instalaciones. Aunque las autoridades siguen negando cualquier otro daño relacionado con la guerra, los periodistas no han podido acudir a los lugares de los presuntos impactos para verificar los hechos. Actualmente hay 19 periodistas detenidos en Arabia Saudí, que ocupa el puesto 166 de los 180 países y territorios analizados en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa de RSF.

Una represión contagiosa

Este patrón se extiende a todos los países del Golfo, hasta Jordania, y tiende a prohibir la cobertura y la difusión de cualquier información sobre los ataques con misiles y drones iraníes dirigidos contra estos países o interceptados en su territorio.

  • En los Emiratos Árabes Unidos (puesto 164 en la Clasificación de RSF), el fiscal general ha prohibido la publicación de imágenes o información sobre los ataques. En febrero, antes de la guerra, el país ya había reforzado la vigilancia de las publicaciones en las redes sociales debido a las tensiones surgidas en febrero con Arabia Saudí, relacionadas con la gestión por parte de ambos países de la situación política en la vecina Yemen. El dispositivo puesto en marcha en esa ocasión —que instaba a los ciudadanos a denunciar en línea cualquier contenido considerado sospechoso— ha multiplicado, desde el inicio del conflicto en Irán, la denuncia de publicaciones relacionadas con la guerra. El 3 de marzo, por ejemplo, varios usuarios, entre ellos periodistas, indicaron haber recibido correos electrónicos de la plataforma X informándoles de que sus cuentas habían sido bloqueadas en los Emiratos Árabes Unidos. Las capturas de pantalla ampliamente difundidas en redes muestran una carta atribuida a la Fiscalía en la que se solicita a la plataforma que bloquee una lista de cuentas. Entre ellas, la del canal saudí Al Arabiya, seguido por cerca de 20 millones de suscriptores. Según la información de RSF, se le acusa de haber incitado a internautas residentes en Emiratos a enviar imágenes de los ataques iraníes interceptados sobre Dubái. Al Arabiya ha publicado un mensaje en el que rechaza estas acusaciones y afirma que algunas cuentas han suplantado su identidad para difundir rumores sobre ella en los Emiratos.
  • En Baréin (puesto 157 en la Clasificación de RSF), el acceso de los periodistas a las zonas afectadas sigue estando estrictamente controlado: solo pueden acudir a ellas una vez finalizadas las investigaciones de las fuerzas de seguridad. Sobre el terreno, la cobertura también se ve obstaculizada por un clima de miedo. Tras la detención de más de 11 personas, según el Ministerio del Interior, por haber “filmado instalaciones militares y publicado contenidos que simpatizan con la agresión iraní”, numerosos testigos se niegan ahora a hablar con los medios de comunicación.
  • En Qatar (puesto 79 en la Clasificación de RSF), el Ministerio del Interior ha prohibido oficialmente tomar fotografías y compartir contenidos relacionados con los ataques desde el inicio de la guerra. “Es imposible salir a la calle con una cámara”, declara a RSF un periodista afincado en la capital, Doha, describiendo una situación cada vez más difícil para los reporteros en el país.
  • En Kuwait (puesto 128 en la Clasificación de RSF), el Ministerio del Interior ha instado a los ciudadanos a no publicar imágenes ni información relacionada con los bombardeos, con el pretexto de que podrían sembrar el caos y desestabilizar a la opinión pública. Las restricciones impuestas a los periodistas se han endurecido aún más: cualquier fotografía o comentario que se desvíe de la versión oficial del Gobierno puede ahora exponer a su autor a acciones judiciales, lo que dificulta cada vez más el trabajo periodístico fuera del marco establecido por las autoridades.
  • En Jordania (puesto 147 en la Clasificación de RSF), la Comisión de Medios de Comunicación ha decidido prohibir la publicación de cualquier vídeo o información relativa a las operaciones de defensa del reino, so pena de ser procesado por las autoridades.

En Irán, Israel y el Líbano persiste la represión

En el vecino Irán, los periodistas siguen sufriendo la represión del régimen y deben lidiar con un draconiano bloqueo de Internet para cubrir de forma independiente la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra su país. El 10 de marzo, el poder judicial iraní reforzó aún más estas restricciones.

Según el portavoz del poder judicial, Asghar Jahangir, citado por la agencia oficial IRNA, varios medios que difundieron fotos o vídeos de determinados lugares “con fines informativos” ya han recibido advertencias por incumplimiento de las normas de seguridad. En caso de reincidencia, advirtió, se emprenderán acciones judiciales. De hecho, unas horas más tarde, responsables gubernamentales anunciaron la detención de 30 personas, que no son periodistas, por haber compartido información, según datos de RSF. La inteligencia del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria también indicó que se había detenido a diez personas que habían transmitido vídeos a los medios de comunicación. Por parte israelí, las estrictas leyes de censura militar siguen restringiendo, desde hace años, la cobertura de los medios de comunicación nacionales y extranjeros que operan desde el país.